Benaluenses ilustres: Francisco Figueras Pacheco

domingo, 3 de febrero de 2008

El Doctor don Francisco Figueras Pacheco es un auténtico ilustre benaluense, del que tenemos mucho que aprender. Allí donde se habla de su figura, se suele reflejar su origen alicantino, y para más señas, vecino del barrio de Benalúa, de la calle Doctor Just 51, donde el caldo de cultivo cultural e intelectual de la clase burguesa de la época le permitió rodearse de otros grandes ilustres como Gabriel Miró.
(Izquierda: Figueras Pacheco a los 16 años)


Nació en Alicante un 13 de Diciembre de 1880, en una ciudad que comenzaba a mirar más allá de los límites que le impusieron las murallas, preparando su ensanche y la llegada de la industrialización del Siglo XX. Cuatro años después, comenzarían las obras del que sería su barrio, Benalúa. Su padre, Francisco Figueras Bushell, también era un hombre de la cultura, que realizó algún escrito sobre el barrio. Cuando cumplía cinco años, quedó huérfano de madre. Mucho después diría de sí mismo:

“Desde la cuna, comencé a dar pruebas de mi genio un poco fuerte, cualidad que, medianamente dominada, no me pesa, porque, al fin y al cabo, se convierte fácilmente en fuerzas para soportar las adversidades o allanar obstáculos”.
Inició sus estudios universitarios en 1896, pero tuvo que interrumpirlos dos años después por la aparición de su galopante pérdida de visión, que lo llevó a la ceguera a los 18 años. Sin embargo, esto no lo detuvo, y se licenció en Derecho por la Universidad de Valencia en 1907. Para poder concluir sus estudios, fue su hermana Matilde la que le leía los textos, para que él pudiera estudiarlos y asimilarlos. Ella fue pieza clave en su vida.
“Algún encantador, que, indudablemente, me tenía entre ojos, dejó a oscuras los míos, mientras yo, con la sonrisa en los labios, aunque retorciéndome por dentro, asistía al dolorosísimo espectáculo que me brindaba la Naturaleza ocultando, poco a poco, toda la gama de colores bajo un inmensa pincelada negra”.

Reproducción del tarjetón que Francisco Figueras y Bushell (su padre) remitió a los lectores de "El Íbero" al comunicar su nuevo domicilio en el Barrio de Benalúa en 1899.

Figueras Pacheco nos dejó una autobiografía llamada "Recuerdos y aspiraciones", cuyo humilde inicio decía:
"Una distinguida señora, la Señorita Remedios de Selva y Torres me pidió la autobiografía para las columnas de este benemérito periódico; y aunque yo sé de sobra que las vidas oscuras (y ninguna lo es más que la de un ciego), no pueden interesar a nadie, tienen, no obstante, tan misterioso poder los ruegos de las mujeres, que no hay modo de sustraerse a ellos. Disponte, pues, lector, a saltar estos renglones o a enterarte de media docena de fruslerías, que todas juntas no valen un comino, ni aun en los tiempos presentes, que todo vale tan caro".
Su doctorado lo obtuvo en 1910 por la Universidad de Madrid con una tesis sobre Filosofía de la Guerra, cuando ya llevaba siendo desde el 24 de Julio de 1908 Cronista Oficial de la Ciudad de Alicante en sustitución de Rafael Viravéns (cargo vitalicio desde el 10 de Julio de 1931 por acuerdo municipal, y que ostentó hasta su muerte en 1960). Sus esfuerzos y méritos comenzaron a reconocerse desde bien pronto.

Pero también hubo sinsabores. Su aspiración a conseguir una cátedra en la Universidad española fue frustrada por la normativa legal entonces vigente que impedía que un invidente fuera catedrático de Universidad. La exclusión provocó una gran indignación que incluso tuvo su eco en la prensa nacional.
Cercenada cruelmente su vocación universitaria, Figueras dio un giro a su vida gracias a la oportunidad que le brindó el encargo de realizar el volumen correspondiente a Alicante, (unas 1.200 páginas), de la “Geografía Regional del Reino de Valencia”. Se trataba de un exhaustivo estudio geográfico-histórico-arqueológico, ámbitos en los que habría de discurrir su vida profesional a partir de entonces.

Acto de Propaganda en el Salón Granados. Habla D. Francisco Figueras Pacheco.

Como hombre humanista y culto de la época, perteneció a diversas Academias e Instituciones culturales de ámbito nacional y local, como la Real Academia de la Historia (donde presentó su ponencia "Akra Leuka, la ciudad de Amílcar", escrita para el Congreso Internacional de Historia de España, que se realizó en Barcelona en 1939); la institución Fernán González, de Burgos; el Instituto de Estudios Alicantinos; la Institución Alfonso V el Magnánimo; lo Rat Penat; la Comisión Provincial de Monumentos de Alicante; e incluso llegó a ser presidente, junto a Gabriel Miró, del Ateneo Cultural de Alicante entre 1930 y 1931.
Asímismo, junto a él y otros hombres de la cultura del barrio, formaba parte de las tertulias intelectuales que se producían en el conocido popularmente como Ateneo Senabrino, el Salón Zapatería de los hermanos Senabre, en la calle Foglietti de Benalúa.

Con Gabriel Miró inició su primera empresa intelectual de cierto rango: la edición del periódico quincenal El Íbero, haciendo sus primeros pinitos literarios, lo que contribuyó a consolidar la amistad entre ambos.
“Nuestro propósito común consistía por regla general en cumplir cualquiera de estos tres objetivos: comprar libros viejos, oír buenos sermones o ir al teatro”.
Figueras Pacheco, en los años 30, en las excavaciones de Lucentum.

Ingresó en 1927 en la Comisión Provincial de Monumentos, donde se le encargó la redacción de una memoria que describiera las condiciones de la Albufereta, trabajo que le permitió conocer en profundidad sus yacimientos, y que presentó en el año 1928.

El arquéologo Lorenzo Abad contaba de él una curiosa anécdota:

Cuentan la enorme impresión que les produjo que Figueras, ciego desde muchos años antes, dirigiera y explicara personalmente a los asistentes a un Congreso de Arqueología, la visita de las excavaciones del Tossal de Manises, dirigiéndose en primera persona a todos sus acompañantes: "Aquí vemos…"


Fue el impulsor de la reforma de las siglas del escudo de Alicante, realizando esta petición en una famosa conferencia titulada "La fantasía de la historia local", pronunciada en el Ateneo-Círculo de Bellas Artes de Alicante el 16 de noviembre de 1928. En ella criticó por primera vez las iniciales del Escudo de Alicante, "I.C.A.I.", porque sería a la ciudad de Elche a quien corresponderían por su significado: Colonia Iulia Ilice Augusta. Consecuentemente, propuso "A.L.L.A" para reemplazarlas: Acra Leuca, Lucentum, Alicante. Éstas se aprobaron cuando el Ayuntamiento de Alicante retomó el asunto del escudo en 1940. Después de los informes favorables de la Real Academia de la Historia, se asumió el cambio propuesto por Figueras Pacheco. Sin embargo, tampoco fueron confirmadas por los estudios arqueológicos posteriores.

Una nota curiosa se produjo el 24 de noviembre de 1939, en el restaurante Patria, de Barcelona, donde la peña alicantina rindió tributo de cariño y admiración a su figura. Figueras dijo a su conclusión:
"La actualidad, acertada ahora como nunca, ha querido que nos reunamos en una casa que lleva un nombre sagrado, el de Patria. Para ésta tuve siempre mi devoción más pura, pero dentro de mi pecho, con ser tan pequeño, hay un santuario en mi corazón, y en él una capilla para cada una de las provincias españolas; pero, ¿por qué lo he de negar? En el lugar preferido está la de Alicante, la de mi cuna, la tierra luminosa donde se hermanan las cumbres nevadas con los valles floridos y las costas bravas, donde se deshacen las olas rugientes del mar con las arenas doradas de playas apacibles, donde parecen suspirar todavía las nereidas que las poblaron en los albores de nuestra historia. Mi santuario es el de España, pero en su altar mayor está Alicante".

Su labor como arqueólogo la desarrolló principalmente en tres excavaciones oficiales de la provincia: Albufereta, Illeta de El Campello y Jávea.
Desde 1934 y hasta que la Guerra Civil estalló en 1936, dirigió las excavaciones arqueológicas del Tossal de Manises, el yacimiento íbero-romano de la Albufereta, donde cuentan algunas lenguas que en ocasiones, algunos de los peones de la excavación seleccionaban previamente algunas cerámicas, porque según su tacto y textura, podía distinguir la época a la que pertenecían. Si éstas cuadraban con las conjeturas que planteaba sobre el origen del yacimiento, se alegraba mucho, y así, según esta anécdota, a veces se le daban más unas que otras, para que tuviera mejor humor. El acopio y clasificación de materiales, piezas y fichas de estas excavaciones fue la base de muchas publicaciones posteriores de nuestro polígrafo.

En 1932 con las excavaciones efectuadas junto a don José Lafuente y el Padre don José Belda en el yacimiento arqueológico de Lucentum, Figueras confirmó su tesis de que la urbe Akra Leuka radicó en el término ilicitano, y la expuso en el Congreso Internacional de la Historia en Barcelona, donde a su vez, propuso su teoría sobre el origen púnico de Alicante, que tuvo una gran repercusión.



Desde julio de 1935 hasta su fallecimiento, fue presidente del Patronato Regional del Liceo del Pueblo Español, cargo que desempeñó con gran actividad, lo cual, unido a su ingente labor como investigador y escritor, evidencia a qué alto extremo llegaba la grandísima capacidad de trabajo del ilustre ciego alicantino.
Fue un republicano convencido. En la encrucijada de la crisis final de la Monarquía de Alfonso XIII, entre 1930 y abril de 1931, Figueras, como tantos intelectuales de la época, dieron su apoyo a un cambio pacífico de régimen que desembocó en la proclamación de la IIª República. Las conferencias que pronunció en el Ateneo alicantino, fueron su contribución más notable al establecimiento de un régimen democrático y parlamentario. Durante una visita del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora a Alicante en 1932, se inauguró el Museo Arqueológico Provincial en el Palacio de la Diputación, del que se le nombró secretario a nuestro ilustre benaluense.
En las elecciones a las Cortes Cosntituyentes, que habrían de redactar la Constitución republicana, hubo un intento para crear una candidatura de alicantinos ilustres, más allá de opciones partidistas. Figueras formó parte, finalmente, de una candidatura encuadrada en la Agrupación al Servicio de la República del filósofo Ortega y Gasset. Los resultados electorales fueron un fracaso y ahí terminó la carrera política de nuestro autor.

Edificio que sustituyó la Vivienda Original de Benalúa en la que vivió Figueras Pacheco.

La Guerra Civil supuso un doloroso paréntesis para Figueras. Recluido prácticamente en su domicilio, donde se le permitió construir un pequeño refugio antiaéreo, se dedicó a clasificar y estudiar los numerosísimos objetos arqueológicos almacenados, poner orden en sus trabajos de historia de Alicante y trazar los planes de su obra futura.

Al acabar la guerra, Figueras Pacheco se vio incurso en un expediente de responsabilidades políticas en el que se le acusaba de ser izquierdista, de augurar el triunfo mundial de la democracia, de haber sido candidato a Cortes en 1931 y de ser amigo del primer Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. El expediente fue sobreseído en Madrid, pudiendo conservar su cargo de Cronista Oficial de Alicante.

Fue el Ayuntamiento el que elevó una propuesta para que la fuera concedida la Medalla de Oro de la ciudad en 1957, pero fue paralizada en el Ministerio de la Gobernación. Tras esta propuesta, confesó al doctor don Vicente Martínez Morellá, presidente de la comisión provincial de monumentos y años después sucesor de Figueras en el cargo de cronista, lo siguiente:
"Trabajo, en efecto, desde mi juventud con la mayor buena voluntad en toda esta clase de investigaciones relativas a la historia de mi tierra natal, pero con ello no hice más que cumplir con mi deber y con mi gusto, sin mirar a más recompensa que la satisfacción de haberme conducido como buen funcionario del municipio y buen alicantino".
Durante sus últimos años, Figueras Pacheco siguió trabajando de manera infatigable en la historia de las tierras alicantinas. Esta es una imagen de su estudio en Benalúa.

Figueras escribió numerosos ensayos y estudios sobre temas alicantinos, principalmente sobre arqueología en la provincia, derecho consuetudinario y costumbrismo, entre los que destacamos:

Ensayos:
La Universidad Española. Hoy y mañana. (1903)
Los antiguos gremios de la ciudad de Alicante

Alicante y su folclore
(1955)
Dos mil años atrás
(1959)
Geografía de la provincia de Alicante
(1914)
Arqueología levantina: las excavaciones de Alicante (1936)
El altorrelieve de la Albufereta de Alicante (1936)
La Albufereta en el término de Alicante" (1931)
Excavaciones en la isla de Campello (1933)
Panorama arqueológico de Jávea y sus cercanía (1940)

La cueva de la Magdalena: prehistoria en el Montgó (1949)
Alicante bajo los reyes de Castilla: de Fernando III el santo a Fernando IV el emplazado (1951)
El castillo de santa Bárbara (1952)
Las ruinas de Akra Leuka (1954)
El antiguo puerto interior de la Albufereta de Alicante (1954)
Historia del turrón y propiedades del de Jijona y Alicante (1955)
La imprenta en Alicante en el siglo XVIII

Ficción:
Improntas levantinas
La Deidad del Sol
Volutas de Fuego

Francisco Figueras Pacheco, después de una vida digna de ser contada una y otra vez a las generaciones de Alicantinos que deseen conocer las figuras de las que aprender, falleció un 21 de Marzo de 1960, en una ciudad que distaba mucho de parecerse a aquél Alicante que había conocido preparando la llegada del Siglo XX, y que se entregaba a las fauces del desarrollismo descontrolado, que trataría de destruir, entre otros, los yacimientos arqueológicos por los que tanto se había sacrificado.

Antes de morir, dejó su poema "Arcos Triunfales", a modo de testamento lírico, cuyos últimos versos dicen así:
Mi vida, a veces plácida y a veces turbulenta, fue campo en que lucharon las sombras y la luz, que en mi historia siempre después de la tormenta, lució un arco iris encima de una cruz. Tus lindos colores, tus mágicas arcadas, hoy surgen a mis ojos cual pórticos triunfales. Sin duda es, que en los cielos están ya perdonados las deudas de mis siete pecados capitales. El valle entra en las sombras, está espirando el día, recógense en las cumbres el último arrebol, se acerca la hora extrema de la existencia mía "Señor", a ti me entrego, se está poniendo el sol.
Tristemente, no pudo ver la culminación de sus esfuerzos investigadores, cuando un año después de su muerte, el Tossal de Manises fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, el 24 de octubre de 1961.

En la conmemoración del centenario de su nacimiento, el gran arqueólogo Enrique Llobregat escribió:
“En Figueras, por encima de los resultados, hay que celebrar el amor a la investigación, a la que dedicó su vida, el tesón y el empecinamiento en sobremontar una pérdida física que a muchos otros habría arredrado a la hora de meterse en investigaciones que exigían lecturas de documentos en letras extrañas, visión de objetos y monumentos totalmente nuevos. Esa es la gran lección que dio a todos: La voluntad investigadora que supera toda piedra en el camino, por grande que sea”.

El 13 de Diciembre del año 1980, en el centenario de este gran alicantino, la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia le rindió homenaje en la que fuera su casa en Benalúa, colocando una placa conmemorativa que hoy podemos ver, y que recuerda a los benaluenses que este barrio ha sido cuna de grandes personalidades.


Este es un resumen de la apasionante vida y obra de Francisco Figueras Pacheco, un emblema orgulloso del Barrio de Benalúa y de la ciudad de Alicante, del que todos deberíamos aprender de su instinto de superación, su fuerza de voluntad y su capacidad de trabajo, que se superpusieron a la atenazadora oscuridad de la ceguera, impidiendo que ésta le cerrara las puertas de sus ilusiones.
Aquel hombre extraordinario, investigó, trabajó arduamente y disfrutó de los éxitos y las penas en su casa de Benalúa, donde también dio rienda suelta a sus sueños para encaminarlos hacia la poesía, el ensayo, la ciencia, la arqueología y el amor a Alicante.

Hoy en día en Alicante, un Instituto de Educación Secundaria heredó su nombre en su honor y recuerdo, en las proximidades del barrio donde vivió.



Su amigo Gabriel Miró, dijo de él en 1909:
"Dios hizo el espíritu de este hombre de un solo diamante elegido y bellísimo, dándole la luminosa transparencia al cerebro y la firmeza heroica al corazón. Su frente se elevó hacia el cielo, encendida por la fe, porque, si Dios formó este alma de diamante, no se le otorgó hirsuto limpio y tallado, sino que se le encomendó el glorioso trabajo de pulirlo hasta extraer sus pretendidas lumbres. Figueras ha sido paciente, brioso y sufrido primero y lapidario de sí mismo".
El periódico alicantino "Para Todos" publicó el 4 de abril de 1924 el siguiente párrafo:
"Francisco Figueras Pacheco es uno de los pocos sabios que en todas las ramas de la vida tenemos en nuestra patria".
Puedes localizar dónde estuvo la casa original de Figueras Pacheco en nuestro Mapa de Panoramio.

Fuentes:
Figueras Pacheco, genio y figura (Alicante Vivo)
Wikipedia
Instituto de Educación Secundaria Figueras Pacheco de Alicante
Completa Biografía de Figueras Pacheco

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6 comentarios:

Rubén Bodewig dijo...

cómo me gustaría tener tiempo para poder analizar las 1200 páginas de la "geografía del reino de valencia" de Figueras...
¿Hablaría en alguna de sus obras sobre arqueología del yacimiento de los antigones en Benalúa?
¿Cuándo demolieron su antigua vivienda? ¿Habrá fotos de aquél refugio antiaéreo?

Anónimo dijo...

¿Y las obras que estrenó en el Granados? ¿Podriamos acceder a ellas?
Por cierto, La Deidad del Sol, que no la tenemos, se supone que estaba musicada por Óscar Esplá!!!

Rubén Bodewig dijo...

no sé si habrá alguna biblioteca dedicada a este autor, o al menos, algún catálogo donde estén todas sus obras, con los títulos y descripciones, para poder empezar a buscarlas...

Anónimo dijo...

Sí, en la Gabriel Miró (CAM) vi fondos de obras teatrales alicantinas como "La mejor tierra del mundo", piezas líricas y zarzuelas. Por ahí puedo empezar.

Juan J. Amores dijo...

¡Por Dios, compañeros!
Me habéis tocado la fibra sensiblera...
Pacheco es desde hace muchos años, mi ídolo (juer, que mal suena esa palabra para ciertos ilustres).
Muchas de esas fotografías del maestro no las conocía... y me parecen maravillosas.
¡Enhorabuena, señores!
Genio y figura nuestro ciego, sí señor

Anónimo dijo...

Queridos amigos:

Me ha sorprendido gratamente el interés que suscita esta figura tan importante y os informo que, como arqueólogo, estudié su faceta de historiador en un trabajo que se publicó recientemente en el MARQ bajo el título: Francisco Figueras Pacheco y las excavaciones en la necrópolis ibérica de La Albufereta de Alicante (1934-1936) y que tiene continuidad en la tesis que preparo actualmente. Si a alguien le interesa el libro está disponible tanto en la biblioteca del Museo como en su tienda o en la biblioteca del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Alicante.
Saludos

Enric Verdú
everdu@dip-alicante.es

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