jueves 22 de mayo de 2008

Fiestas de Benalúa 2008

¡¡La Asociación de Vecinos de Benalúa "El Templete" tiene el placer de invitaros a todos a los actos de las fiestas del barrio que se celebrarán durante los próximos días!!

Aquí tenéis el programa festivo (pulsad sobre la imagen para ampliarla):


PROGRAMA DE FIESTAS:
• JUEVES 22 :

18:30h – Juegos de mesa

Talleres infantiles

VIERNES 23:

19h – Animacion infantil y juvenil

21h – Fiesta de la espuma

• SABADO 24:

11:30h – Castillo hinchable

12h – Exhibicion de kárate

21h – FESTIVAL DE EUROVISION

¡ VEN A VERLO A LA PLACETA!

“CENA DE SOBAQUILLO”

24h - ¡ verbena popular !

• DOMINGO 25:

Misa de campaña

¡¡A disfrutar!!

Promociones Inmobiliarias en Benalúa IV: Edificio Iberhogar

Los extremos más periféricos del Barrio de Benalúa nunca llegaron a edificarse con Viviendas Originales, quedando grandes solares que durante años permanecieron vacíos, o con algunos chalets con grandes jardines. Hasta que llegó la explosión constructora a partir de los años 60, cuando grandes promociones de edificios construyeron enormes solares, en ocasiones, incluso manzanas completas, generando conjuntos homogéneos, de alta densidad, que cambiaron para siempre la morfología del barrio y el aspecto de sus calles.


El Edificio Iberhogar es una promoción de viviendas ubicada en el extremo sur de la calle Isabel la Católica, levantado en los años 70. Probablemente, se construyó sobre un chalet que compartiría manzana con el chalet de Aguas de Sax (actual sede de Aguas de Alicante).

Su peculiaridad reside en que toda su fachada no está alineada a la línea de calle, sino que presenta pequeños retranqueos, que hacen de patio de entrada a los portales, a los que se pliega la fachada creando ventanas que dan a estos huecos.
Este método suele ser interesante para evitar la creación de patios interiores, y permitir que todas las viviendas sean exteriores. Suele emplearse en manzanas con mucho más fondo, y aplicándolo a patios de mayor dimensión.
En este caso, el patio tiene una superficie muy reducida, y el contraste con la altura del edificio hace que se convierta en un lugar de tránsito y no de estancia y disfrute al pie de calle, enriqueciendo la escena urbana.

En resumen, diremos que es una prueba más de que la avaricia rompe el saco, y una idea interesante como es la de crear patios de acceso, con el permiso de la normativa urbanística respectiva, se eche a perder por sumar el máximo de metros cuadrados constuidos, reduciendo el patio a la mínima expresión, con una escala que impide su aprovechamiento más allá del de mera zona de tránsito.

Puedes localizar el Edificio Iberhogar en nuestro Mapa de Panoramio.

miércoles 21 de mayo de 2008

El Barrio del Cuerno

Poco o casi nada sabemos del conocido como "Barrio del Cuerno" (partamos de que esta fue una denominación popular, y que para muchos, este lugar siempre fue Benalúa también). Quizá sí podamos decir que si hasta bien entrado el Siglo XX, Benalúa permaneció como un núcleo poblacional casi aparte de la ciudad, tuvo, como tal, sus "suburbios" anexos, sus zonas industriales, zonas residenciales, e incluso, una pequeña red de huertos y caminos circundante (aunque ésta última duró bien poco hasta que comenzó la industrialización).


En las siguientes fotos, podemos ver su ubicación exacta, siguiendo esta leyenda de colores:
Azul: aceitunera
Anaranjado:
Barrio del Cuerno
Amarillo:
Barrio obrero
Magenta: Complejo indusrial Fourcade y Provôt / Babel y Nervión



Fotografía de los años 60

Fotografía de los años 80

Pues bien, en el extremo Noroeste del barrio, más allá de la Prisión y del Asilo, surgió un pequeño asentamiento de viviendas, junto a una fábrica de aceites, muy próximo al del barrio obrero de Fourcade y Provôt, y con una tipología de vivienda similar a la de éste, si no idéntica. Se trataba de pequeñas casas humildes, que conformaban un par de manzanas, y cuya existencia sólo se podía comprender vinculada a benalúa, pues dependían directamente de su tranvía, sus parques y plazas, sus comercios y sus zonas de trabajo. Era por tanto, un pequeño asentamiento satélite.

El Barrio del Cuerno, en el centro de la imagen.

El mercado y el mercadillo de Babel le dan vida a estas calles dos veces a la semana.

Éstas viviendas se mantuvieron hasta hace relativamente pocos años. A inicios de los años 2000, los constructores pusieron sus ojos en este lugar. Se había convertido en una isla de potencial edificabilidad, rodeada de urbanizaciones en el Polígono de Babel, muy bien comunicada por la Avenida de Aguilera, y próxima a Benalúa, y por tanto, al centro. Además, en sus proximidades, aparecían parques como el Botánico, el Ingeniero de Tranvías, y dotaciones como las nuevas piscinas, el Instituto Politécnico, el polideportivo de Babel o el Centro de Salud.

El Barrio del Cuerno, en la actualidad.

Era por tanto, una ocasión de oportunidad que no podía desaprovecharse. Así que, comenzó la feroz caza, a por una presa fácil, pues estas viviendas contaban ya muchísimas décadas, eran de planta baja, al ras de la calle, y cualquier piso moderno mejoraría su calidad de vida, aunque quizá, perderían en calidad ambiental de barrio.

La última vivienda humilde que queda en el barrio. El número 14 de la calle del Asilo es una pequeña vivienda, en cuyo patio se conserva una palmera.

Pues así fue como comenzó a demolerse una casita detrás de otra, y rápidamente, en un par de años, todo el barrio mutó. Hoy en día es un conjunto con muy poca identidad urbana, en el que sólo sobrevive una pequeña casita como testigo de lo que allí existió antes. Quizá por su pequeño tamaño, no sea rentable levantar un edificio sobre la misma, y pueda llegar a salvarse y perpetuarse en el tiempo.

Si este barrio vivía siempre a espaldas de Benalúa y de la ciudad, por estar junto al muro trasero del Asilo, hoy permanece aún más escondido, pues se ha levantado un gran edificio de 8 plantas, que ha acabado por aislarlo de la avenida.
El Barrio del Cuerno, ahora tapado por un edificio de 9 plantas en finalización. La imagen es una recreación virtual de cómo quedará la zona una vez acabado el edificio y urbanizada la plaza.

La pantalla al final de las calles tiene un efecto demoledor.

Este es el aspecto que presentan sus calles ahora, con edificios de viviendas neutros. En el centro de la acera, vemos un edificio de dos plantas con balcones. Se levantó sobre una vivienda de planta baja alrededor de los años 60, y todavía sobrevive, seguramente, gracias a la solera del comercio que aloja en sus bajos.

La calle dedicada a Miguel Hernández, en las proximidades de la prisión donde perdió la vida encerrado y enfermo.


Seguiremos investigando, para conocer en profundidad el origen y la historia de este curioso barrio, que hoy vive integrado junto al mercado de babel, cerca de todo y al lado de nada.

Puedes localizar el Barrio del Cuerno y la última vivienda en nuestro Mapa de Panoramio.

martes 20 de mayo de 2008

La Comisaría de Benalúa

La antigua Comisaría de Benalúa. Fotografía cedida por José Luís Hernández.
Cuando se creó este edificio, superaba en altura a todas las viviendas del barrio. Posteriormente, iría encajonándose entre la edificación nueva.

Poco sabemos de los orígenes de este edificio. Era uno de esos que "llevaba ahí desde siempre" y del que casi nadie sabía mucho. Se trataba de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional de Alicante, ubicada en el Barrio de Benalúa, entre las calles Foglietti, Moratín, Isabel la Católica y Catedrático Soler, dando a esta última avenida un antiguo edificio de viviendas del cuerpo, que posteriormente se vendió a la propiedad privada.

Estudiando la hemeroteca, hemos encontrado que ya en el año 1951, se anunciaba en la portada del Diario Información la próxima construcción de una Comisaría para el Cuerpo General de la Policía en Alicante, que no tardaría mucho en ser edificado, puesto que ya en los años 60, se leían noticias de desfiles de la Policía Armada "con acuartelamiento en Benalúa".

La Comisaría, vista desde Isabel la Católica.

Ya en los textos publicados con motivo de la investigación del Chalet de Prytz, se hablaba de que esta comisaría se encontraba ubicada frente al mismo. Esto era en el año 1958, por lo que podemos afirmar que el edificio fue demolido cuando rondaba el medio siglo, y por él habían pasado muchas generaciones de agentes.

Parece ser que debido a su antigüedad, sus instalaciones no podían albergar unas modernas dependencias para la efectividad del cuerpo policial. Muchos las conocimos al ir a renovarnos DNI o Pasaporte, o incluso, por otros menesteres. En el patio se agolpaban algunos vehículos incautados, furgones de la policía y coches patrulla. Una garita controlaba el acceso desde la calle Isabel la Católica, y la presencia de la policía se notaba incluso en la propia calle, puesto que para permitir su rápida salida y entrada, un lateral no tenía aparcamiento.

Era un edificio de dos plantas y semisótano, austero, casticista y que a pesar de beber de fuentes racionalistas, tenía un tenue ornamento en su fachada a base de pequeños relieves y algunos arcos sobre las ventanas superiores.
Tras años reivindicando unas instalaciones modernas que permitieran agilizar trámites y permitir un trabajo más cómodo y eficaz, el Ministerio de Interior, presupuestó 12.300.000 € para la construcción de una nueva sede en el mismo lugar, que se construiría rápidamente y estaría lista en enero de 2009. Tras realizarse el estudio de detalle volumétrico, y permitirse el aumento de altura máxima, el 12 de marzo de 2007 se iniciaron las obras de derribo, y desde entonces, no han cesado de trabajar avanzando a muy buen ritmo.

Vergonzosamente, a escasos 100 metros, el Colegio Público Benalúa llevaba ya muchos años en barracones, esperando un proyecto y la licitación de las obras para levantarlo de nuevo, y con toda seguridad, la comisaría se inaugurará sin haberse finalizado el colegio (y veremos si habrán iniciado las obras...).
Esta es la diferencia entre la efectividad de la Administración Central y la local, que destina a otros menesteres menos necesarios el presupuesto.

El edificio, demolido por completo en apenas unos días. Marzo de 2007. Fotografía cedida por José Luís Hernández.

Fotografía aérea del inicio de las obras.

Pero volvamos con la comisaría, pues es una de las señas de identidad de Benalúa, y por suerte, en cuanto finalicen las obras y vuelvan a centralizarse los servicios ahora repartidos por la ciudad de modo interino, volverá a ser "la Comisaría de Benalúa", conocida así en toda la ciudad. Parece ser que la entonces Subdelegada del Gobierno en Alicante, Etelvina Andreu (benaluense), tuvo mucho que ver en que la comisaría se renovara y fuera un edificio singular moderno para Benalúa.

El nuevo edificio, concebido para albergar las últimas tecnologías, constará de dos sótanos, un semisótano con galería de tiro, vestuarios, aparcamiento, una planta baja para atención al público y tres alturas destinadas a las oficinas de las brigadas, de los comisarios, del comisario jefe y una vivienda para éste.

Principios de 2008. En la esquina, junto al cartel, podemos comenzar a ver el nuevo acceso singular a la comisaría. La fachada tiene grandes ventanas corridas sin interrupciones verticales en el centro, y un juego rítmico de ventanas cuadradas de mayor y menor tamaño en los extremos. Fotografía cedida por José Luís Hernández.

Por lo que vemos avanzar en las obras, parece ser que el acceso principal se ubicará en una apertura singular y de gran escala en la confluencia de la Calle Isabel la Católica con Foglietti. La fachada está siendo revestida con un aplacado de piedra en tonos claros, y el edificio cuenta con una estructura de grandes pilares metálicos para soportar enormes luces sin interrupción, y así poder ser polivalente y soportar cambios de distribución interior con el paso de los años sin mayor problema. De este modo, las oficinas tendrán grandes superficies diáfanas sin columnas, y mucho más espacio para desarrollar mejor sus tareas.
Las ventanas serán grandes rasgaduras con carpinterías de acero inoxidable, que aportarán aún más representatividad al edificio.

Durante este tiempo de obras, ha habido algunas protestas vecinales porque debido a los plazos que la administración marcó a la empresa constructora, en muchos casos han trabajado festivos, e incluso de noche, ocasionando ruidos y molestias.

Uno de los gestos que hay que agradecer es que en una calle tan estrecha, un edificio público haga una concesión a la ciudad, prescindiendo de espacio edificable y otorgándoselo a la ciudad, mediante el ligero retranqueo su línea de fachada, permitiendo así que la acera se ensanche en su perímetro recayente a Foglietti. De este modo, se permite una mejor visión de un edificio público, que debe mostrar representatividad hacia el ciudadano, que en definitiva, es su propietario y principal usuario. Un gesto como este descongestiona la imagen opresora de las calles estrechas con edificios de gran altura, e incluso, quizá permita plantar una hilera de árboles en esta acera.

Este es el estado que presentan las obras en Mayo de 2008, con toda la fachada revestida de mortero de cemento, a la espera de que llegue el acabado final del aplacado.

Iremos actualizando con nuevas imágenes hasta que el edificio se inaugure.

Puedes localizar la Comisaría Provincial de la Policía Nacional en Alicante en nuestro Mapa de Panoramio.

lunes 19 de mayo de 2008

Viviendas Originales de Benalúa (12) - Pardo Gimeno 1-14-42

Aunque según los planos originales, en todas las manzanas se reservaron los testeros (extremos de menor longitud al Norte y al Sur) para la venta de solares libres y construcción de viviendas unifamiliares o chalets, con el objetivo de obtener más ingresos por parte de Los Diez Amigos; muchos de estos solares se edificaron con viviendas muy similares a las proyectadasd por José Guardiola. Seguramente, los constructores de las viviendas recibirían encargos por parte de los compradores, solicitándoles grupos de viviendas similares, sino idénticas, pero con una mayor superficie, y el privilegio de tener viviendas en los chaflanes, dando a dos calles.

Esto es lo que sucedió en la Calle Pardo Gimeno, donde apenas sobreviven muy pocas viviendas de este tipo, por lo que queremos mostrarlas, felicitar a sus dueños por mantenerlas y no ceder ante las presiones de los promotores y constructores, y conservar algo que nos enriquece a todos: el testimonio de la historia en el barrio, con viviendas centenarias que tienen mucha historia que contar.

La primera vivienda, en el número 1 de la calle, alojaba, hasta hace poco, una inmobiliaria en un chaflán. Se trata de una vivienda modificada para albergar en sus bajos un local comercial, modificando sus accesos a lo que otrora fueran viviendas, por lo que ahora sólo tiene un portal, recayente a la calle Alona 20. Hasta hace pocos años, en el cruce con Doctor Just, existió una similar, con un inmenso ático, pero fue pasto de las excavadoras...

En esta vivienda, se modificó la cubierta de teja para convertirla a cubierta plana, y poder disfrutar así de un piso en ático, con una terraza que seguramente será espléndida. Sin embargo, a pesar de tener ahora una barandilla en la cornisa, no se ha desfigurado mucho, y se siguen leyendo los huecos de fachada coherentes con los del resto de viviendas originales, así como los vuelos de los balcones e incluso las rejerías y las persianas exteriores.

En el número 14, tenemos una vivienda sobreelevada, seguramente en la primera mitad del Siglo XX, que conserva los balcones de piedra (tres, y no uno central) con sus rejerías originales, las carpinterías de madera en las ventanas y puertas, e incluso en su primera planta sigue haciendo uso de las tradicionales persianas exteriores que antiguamente existían en todas las viviendas de Alicante.
Sobreelevarla fue un error urbano, puesto que las calles Carratalá, Pardo Gimeno y Foglietti, por ser secundarias en el trazado original, eran las de menor amplitud, con aceras estrechas y hoy en día, incluso sin árboles. Al haber crecido la edificación, se han vuelto mucho menos soleadas, y contribuyen a la sensación de opresión edificatoria densa que existe en la ciudad. A pesar de esto, como vemos, años después se siguió permitiendo crecer en altura aún más plantas.

Esta vivienda ha tenido la suerte de que un comercio con mucho encanto, como es La Taguara, se ha asentado en su bajo. Gracias a esto, el edificio ha cobrado una nueva vida. El contenido se ha mezclado con el continente, y ahora forman una unidad muy reconocible. La tienda, que vende artículos exóticos de decoración, ha restaurado muy bien el interior, dejando visto el forjado unidireccional de vigas de madera, e incluso, ha mantenido el pavimento de baldosa hidráulica, algo que le transmite un encanto realmente especial.

Cuando nos encontramos la puerta de acceso a los pisos abierta, descubrimos la agradable sorpresa de que incluso el portal y la escalera conservan todavía su aspecto inicial (aunque deteriorados por el paso del tiempo).

En la cornisa, encontramos el alero del tejado, con sus populares azulejos socarrats, un regalo para la vista de todos aquellos que levantan la cabeza cuando andan por la calle, buscando sorpresas urbanas como esta.

Esta casa está llena de curiosos detalles. Desde una recopilación de antiguos timbres a detalles como un rostro en relieve y el nombre de la fundición que lo hizo en el tubo de la bajante de aguas pluviales (que por cierto, hoy está inutilizada como podéis ver en las fotos).
Una sencilla y respetuosa restauración de fachada, sería algo muy positivo para mantener esta pequeña muestra de arquitectura del Siglo XIX en nuestro barrio.

Y ya, al final de la calle, junto a los Juzgados, en el número 42, topamos con la Tapicería Bernardo´s, otro lugar con muchísimo encanto, que conserva su aire tradicional y nos traslada a aquellos tiempos donde al pasear por la calle, con las puertas abiertas, podías ver a los artesanos realizando sus oficios a la vista de todo el mundo.

En su puerta, un farol de forja emulando a los primeros que se vieron por Alicante, y un reloj que recuerda la hora a los viandantes, son una contribución al ambiente de la calle.

Su fachada, modificada seguramente a mitad del Siglo XX, ha perdido los rasgos originales, pero en la planta baja vemos invariantes de las Viviendas Originales inconfundibles: el zócalo de sillarejos de piedra, la ventana, la puerta central y la de acceso a las viviendas, las carpinterías de madera originales, las rejas del Siglo XIX.

Puedes localizar estas vivivendas en nuestro Mapa de Panoramio: número 1, número 14 y número 42.

Recicla en Benalúa: el Ecopunto


En el Barrio de Benalúa tenemos muchos contenedores para residuos clasificados (aunque también hay que decir que muy mal colocados en las calles), pudiendo así los vecinos diferenciar sus desechos contribuyendo a una reducción de la energía en su separación, así como a una mayor eficacia en la recuperación de materias primas, como el vidrio, el papel/cartón, y los envases de plástico y aluminio. De este modo, los residuos orgánicos pueden ser compactados, bien para su conversión en biomasa o bien para ser enterrados en vertederos controlados, puesto que por su alta biodegrabilidad, para que se descompongan y produzcan metano, así como que sus componentes vuelvan a la naturaleza.

En manos de todos nosotros está contribuir en lo que podamos a ayudar a que el medio ambiente no se deteriore tan rápidamente por nuestra acción.
Probablemente muchos ya separáis vuestras basuras, y los que no lo hagáis, ¡¡os invitamos a que comencéis ya!!

Pero si tenéis otros residuos distintos, de los que no sabéis cómo deshaceros, recordad: ¡¡no los tiréis al contenedor de desechos orgánicos!!

Tubos fluorescentes, radiografías, pilas, aceites de cocina, (nunca los tiréis por el desagüe, causan graves problemas en las depuradoras, muchos llegan hasta el mar, e incluso dañan vuestras propias tuberías, hay que guardarlos en un tarro), productos de electrónica (televisores antiguos, pequeños electrodomésticos rotos...) o cualquier otro residuo como productos químicos de limpieza, botes de pintura...

Todos ellos tienen cabida en el Ecopunto, un dispositivo de recogida de basuras selectivas que viaja por toda la ciudad durante la semana, recogiendo estos residuos para que después se clasifiquen y se traten por los procesos adecuados, asegurando que no acaban en el medio ambiente o mezclados con las basuras orgánicas o el agua que tanto necesitamos.


Si tienes algún desecho de gran tamaño, o quieres deshacerte de él en cualquier otro día, puedes llevarlo directamente al EcoParque, donde te recibirán y te dirán dónde dejarlo.

El Ecopunto viene a Benalúa todos los lunes, y se coloca en la Plaza de Navarro Rodrigo, en la esquina entre Pardo Gimeno y Pérez Medina. Su horario es todas las mañanas de 11:00 a 14:00, y por las tardes en verano de 17:00 a 20:00, y en invierno de 16:30 a 19:30.



¿Qué cosas puedo llevar?

1. VIDRIO.
2. PAPEL y CARTÓN.
3. ENVASES de PLÁSTICO, ENVASES METÁLICOS y TIPO BRIK.
4. BATERÍAS.
5. ACEITE VEGETAL.
6. PILAS (alcalinas y de botón).
7. TUBOS FLUORESCENTES y BOMBILLAS.
8. RADIOGRAFÍAS.
9. MEDICAMENTOS CADUCADOS.
10. PEQUEÑOS ENVASES TÓXICOS.
11. ROPA Y CALZADO.
12. TÓNERS, CARTUCHOS DE TINTA Y CD'S.

viernes 16 de mayo de 2008

Benalúa según Manuel Alcaraz

Imagen de Manuel Alcaraz en su columna
"La plaza y el palacio" del Diario Información.


Manuel Alcaraz es benaluense, como así nos lo hizo saber el día que se celebró la fiesta por la salvación del ficus (parece que fue hace un siglo). En muchos de sus artículos periodísticos menciona su barrio de origen, y reivindica ese sentimiento y raigambre benaluense. No es casual, porque a medida que realizamos el blog nos encontramos con ese sentimiento repetido en muchos alicantinos, aunque en ocasiones sea inexplicable. En el libro La plaza y el Palacio: Algunos artículos periodísticos, de Manuel Alcaraz (col. Juan Ramón Gil, Javier Pérez Royo, José Carlos Rovira, José María Perea y Adrián López), Editorial ClubUniversitario, 2006, hallo en las páginas 212 y 213 un delicioso artículo en busca del tiempo perdido sobre Benalúa, donde la lectura se convierte en placer y los temas tratados son de imperiosa actualidad. Os lo reproduzco aquí mismo:
BENALÚA

"Los primeros años de mi vida los viví en el número 7 de la calle García Andreu, en Benalúa, en una casa que era llamada -y quizás aún lo siga siendo- "del Barco", por la peculiar estructura de su escalera. Era y es una casa fea. Ninguna alegría decorativa endulzaba sus perfiles rígidos, el acentuado color gris de su fachada.
Como la infancia es un bosque de recuerdos que se entrelazan, aquella casa, aquella calle, estará siempre emparentada, para mí, con el almacén de "El Monaguillo" y su interminable vaivén de camiones que cargaban y descargaban cajas de caramelos. Y también con interminables juegos: el escondite, tula o fútbol, atentos tanto al extraño discurrir de algún vehículo peligroso como a la presencia de un guardia municipal que pudiera arrebatarnos la pelota.
Vivir entonces en Benalúa, ahora lo sé, era habitar un espacio y un tiempo que estaban por acabarse. El bello sueño de un barrio que se aproximaba a la perfección estaba entrando en fase agónica. La igualdad de las casas empezaba a terminarse, la plaza -La Placeta, La Repla- seguiría siendo el corazón vivo de la zona pero las mudanzas urbanísticas le privaban de su antiguo tono vital.
Y sin embargo, vivir en Benalúa era un privilegio: la sombra de sus árboles; las sillas en las puertas en las noches estivales, antes de ir al cine de verano; esa conciencia propia que nos hacía decir "voy a Alicante" si se trataba de cruzar el barranco -tan propicio a ferias y circos- que ahora es la avenida de Óscar Esplá. Ser de Benalúa era algo importante. Y además su Hoguera acumulaba historia y premios.
A menudo dirijo mis pasos a aquellas calles. Sigo siendo fiel cliente de D. Ramón Valdés, peluquero y amigo, avecindado en la misma calle de mi nacimiento. Otras veces me limito a recorrer con los pies y las miradas la primera patria de algunos de mis sentimientos fundamentales.
Juraría que los árboles han cambiado. Y por las noches hay demasiada oscuridad ocultando los portales. Todo, a la vez, es más grande y más pequeño. Pero, seguramente, el que más ha cambiado he sido yo. Que la edad transmuta las distancias, los volúmenes, las percepciones, las caras.
Y con todo Benalúa me sigue pareciendo agradable, muy agradable. Un barrio que invita al sol. Un barrio que no ahorra esfuerzos por ser acogedor y, si se me permite la expresión, civilizado. Lo que no es poco. Y pese a todo no puedo dejar de mirar a Benalúa como a un aviso de navegantes. Entre lo muy agradable y lo único hay un paso importante. Alicante, mal padre, mala madre, no supo conservar en su pureza ese hijo singular que la ilusión de unos amigos le proporcionara. De nada sirve lamentarse. Podríamos pedir que alguna de las solitarias casas originales que aún existe se conserve. Triste consuelo. De nada sirve lamentarse. Pero de los que sí estamos a tiempo es de aprender la lección.
Cuando se destruye un espacio urbano se arrasan también pedazos de vida que seguramente atesoraron momentos de felicidad. Y esta ciudad está siempre al borde de destruir, por activa o por pasiva, algún espacio urbano. Ciudad, así, descosida, infectada por las prisas del momento, ajena al pasado, ajena, por lo tanto, al futuro.
Y, al menos, de Benalúa queda traza, estructura que invita al encuentro. Porque así debenm ser las ciudades. Porque así quiero que sea mi ciudad. Lugares para las personas y no amontonamiento de obras permanentes, de edificios aislados.
Benalúa, por eso, es una lección. La que se dicta desde sus calles que se empinan, que ponen de puntillas buscando el mar, como para mirarse a sí mismas en un espejo de horizontes. La que sufrió de incuria. La que, imaginamos, observa de reojo a otros hermanos que viven en estado de alerta. Porque sí es manifiestamente falso que cualquier tiempo pretérito fue mejor, no es menos cierto que la destrucción de los paisajes es también una amarga forma de alejarnos de nosotros mismos, una amarga forma de edificar silencios y soledades."

martes 13 de mayo de 2008

Las primeras dieciséis casas del barrio de Benalúa

Más de un año después del inicio de la construcción del barrio, a finales de octubre de 1885 (justo cuando la ciudad había conseguido superar la epidemia de cólera), el contratista Sr. Poveda comunica la terminación de las primeras dieciséis casas del barrio de Benalúa, aunque realmente todavía faltaba pavimentarlas y algunos detalles más.

La primera adjudicación se realizaría mediante sorteo público, celebrado el 8 de noviembre de 1885, a las 15:00h, y no sin cierta solemnidad. Se destinaron cien pesetas para la música, cien para fuegos artificiales y otros cien para limosnas e imprevistos. Desde luego, todos sabían que se encontraban ante un momento crucial en la historia de la ciudad y no un simple sorteo. Los señores Soler, Foglietti, Mingot, Carreras y Lledó (estos tres últimos son representantes de los accionistas, aunque también buenos amigos de "Los Diez") ocuparían un tablado erigido en el centro de las explanaciones. Y comienza el sorteo con dos niñas a través del procedimiento de la insaculación; le escuché esta palabra a Bono y la busqué:

1. tr. Poner en un saco, cántaro o urna, cédulas o boletas con números o con nombres de personas o cosas para sacar una o más por suerte. 2. tr. Introducir votos secretos en una bolsa para proceder después al escrutinio.

Y el primer número premiado es el 127 que pertenece a don Eufrasio Ruiz Palomino, que por los datos que manejamos, no sé si llamarlo el primer benaluense (porque "los diez" ya lo eran) o el primer poblador del barrio. Recordemos que en su génesis el barrio se enfocó para la construcción de "casas baratas", exactamente 208 casas, de las cuales 200 serían de pago y las 8 restantes gratuitas a favor de Pascual Pardo Gimeno por sus honorarios facultativos (y por ser "el soñador" del proyecto.), aunque en el artículo "Les propostes higienistes de José Guardiola Picó per a la ciutat d'Alacant" del libro Higiene i salubritat en els municipis valencians (1813-1939) se dice que en "el 23 de novembre de 1895 s’acorda reduir el nombre de cases de les 208 previstes a les 160 ja edificades."
Me surgen más dudas conforme voy escribiendo este artículo; quiero pensar (deduzco) que el sorteo se realizó entre los accionistas, pues como todos sabemos, de las 208 casas iniciales previstas, 200 serían para los accionistas y 8 para Pardo (dentro de los accionistas están "Los Diez", que serán siempre socios mientras tengan una acción). Si es así, el sorteo conformaría un orden de prioridad a la hora de ocupar las casas, pero no un regalo, ni mucho menos. En breve publicaremos una lista con los accionistas (Los doscientos, de ahí el nombre de la calle, como ya sabéis).
En fin, por avatares del destino caprichoso o por pucherazo (ahora veréis), estas dos jóvenes mancebas siguen extrayendo bolas y misteriosamente aparecen favorecidos, entre otros:
- Don Francisco Pérez Medina (vaya, un integrante de"Los Diez")
- Don Gregorio Carratalá Cernuda (qué casualidad, el hermano de don José, miembro de "Los Diez")
- El Marqués de Benalúa (esto ya empieza a parecer muy sospechoso)
- Don Juan Miró y Moltó (el ingeniero)
- Don José Soler y Sánches (el presidente de "Los Diez")
- Doña Valentina de Aguilera y Aguilera (la hermana del marqués; sí, fue la tarde de las casualidades, como podéis observar)
Según Joaquín Collia Rovira, la primera casa sorteada lleva el número 12 de la calle Pérez Medina, y en la divisoria del edificio se coloca en este acto la famosa lápida conmemorativa que quedó en usufructo de Don Eufrasio. Esta versión de J. C. Rovira contradice a la de Establier, que ubica la lápida en la medianera de los números 14 y 16 de la misma calle Pérez Medina. Si tuviéramos que decantarnos por alguien, antes convendría recordar que Establier fue uno de los primeros benaluenses y estudió en la escuela del maestro Flores porque nació en 1899. Seguro que él recuerda mejor que nadie dónde estuvo la lápida fundacional.
Fuentes consultadas:
Rafael Establier Costa, Añoranzas y recuerdos benaluenses.
Joaquín Collía Rovira, "Benalúa. Odisea de su Construcción (1882-1896)", en I Centenario del Barrio de Benalúa

La escuela del Maestro Flores (III): Las clases

En la Plaza de Navarro Rodrigo, acera oeste, en una planta baja,
se encontraba la escuela del maestro Flores.

Viene de parte I y parte II

Hasta el momento, hemos hablado del local donde se instaló el maestro Flores y su pasante Don Wigberto Ruiz Pérez ("en la Plaza de Navarro Rodrigo, acera oeste, en una planta baja", esos son los datos que tenemos) además de los libros de texto y material escolar que utilizaban a principios del siglo XX (Juanito, la doctrina cristiana de Ripalda y la caligrafía de Paluzie) siguiendo el libro de Rafael Establier, Añoranzas y recuerdos benaluenses. Pero todavía no hemos hablado de las clases y de la recia figura del inolvidable maestro Flores, que como ya hemos comentado, dio nombre a la calle de San Agatángelo durante la Segunda República.

Los pupitres del aula tenían unos agujeros en su parte derecha que servían para situar los tinteros de plomo, de quita y pon. Rafael Establier nos habla de los "dictados" o la caligrafía. Uno de los chicos de la clase, que tenía como un honor efectuar esta misión, cogía una botella de tinta violeta, fabricada por el mismo maestro, e iba vertiendo en cada tintero de plomo, una cantidad de tinta suficiente para mojar en ella las plumas metálicas de los palilleros. Cuando se terminaban los ejercicios escritos, el mismo chico, cogía de nuevo la botella, le ponía en su boca un embudo de lata para facilitar el vertido y, pasando por cada mesa, volcaba de nuevo la tinta de los tinteros en la botella, con el menor derrame posible, pero a pesar de todas estas precauciones, el servidor de la tinta y los alumnos se ponían perdidos de manchas, aunque muchos de ellos llevaban delantales de colores oscuros para disimular manchones. Cabe destacar que en las gradas formadas por los escalones de madera, contra la pared, los alumnos cantaban a coro las letras del abecedario, los números, los meses del año, los días de la semana y otras muchas cosas más que a fuerza de repetición, las iban aprendiendo.

Pero también había castigos corporales propios de la educación de la época, aunque como nos dice Establier, los castigos que nos habían narrado las novelas inglesas del XIX ya no estaban en uso tan terriblemente, y las penalidades (copio textual) "fueron dulcificándose". Leamos a Rafael Establier:

(...) al empezar nuestro siglo, todavía se castigaba a los chicos con uno o varios golpes de puntero o palmeta. Nuestro maestro [Flores] tenía sobre su mesa varios punteros redondos fabricados en madera dura y de unos cincuenta centímetros de largo, y cuando desde la atalaya de su estrado, vislumbraba a cualquiera de los alumnos cometiendo una falta o estaba distraído y ajeno a las explicaciones que él daba, su voz estentórea acusaba: ¡Manolín, suba usted al estrado!
Para cumplir el castigo, siempre nos hablaba de usted, sin duda para hacer más espectacular el acto del castigo y para que éste impresionase más, mucho más, a la concurrencia infantil.
Manolín subía al estrado, sabiendo lo que le esperaba, y cuando llegana junto al maestro, éste, inexorablemente le ordenaba: ¡Ponga usted las mano!, y cogiéndole la punta de los dedos, le soltaba un palmetazo, que yo, por haberlos sufrido varias veces, conozco bien el daño que hacía. El castigado marchaba de nuevo a ocupar su asiento, y para mitigar su dolor, metiéndose la mano golpeada bajo el sobaco; unos desfilaban llorando, y otros, entre los que me contaba yo, más estoicos y sufridos, marchaban a sus puestos, sonriendo y desafiantes, como si el punterazo no hubiese sido por él.

Además de esta penalidad existían otras como escribir varias planas de palotes y ganchos, o determinadas letras del cuaderno de otrografía de Paluzie, o incluso tener que permanecer una hora de pie y cara a la pared. Según Establier, "preferíamos el palmetazo a estar una hora sin hablar con nadie y cara a la pared". Con todo, ya os conté que el recuerdo al maestro Flores es muy grato, pues la escuela y el maestro eran "de lo mejor que entonces existía", y el propio Establier pide el nombre de una calle o un homenaje al maestro pues no lo tuvo en vida a pesar de su férrea labor educativa.

Martínez-Mena en Centenario, pincelada cultural. Benalúa en Alicante, Alicante en Benalúa observa que podemos decir que a pesar de todas las escuelas que ha tenido el barrio, la más singular, la primera y la que ha permanecido en la mente de muchos es la escuela del maestro Flores, hombre muy riguroso. Tanto, que las vacaciones de Navidad duraban sólo tres días, y los alumnos tarareaban:

Don Francisco Flores,
haga usted el favor de cerrar la Escuela
hasta el día dos.
Y si no la cierra yo la cerraré
con una llavecita que yo haré.
(Antonio Mateo, alumno.)

lunes 12 de mayo de 2008

Las Escuelas originales de Benalúa

Cuando José Guardiola Picó diseñó todo un barrio autónomo, capaz de autogestionarse mediante todo tipo de dotaciones básicas, pensó en el barrio a modo de pequeña "población" que crecería junto a Alicante. En su proyecto, aparecían zonas verdes, un mercado, una escuela, un colegio, teatros...

La escuela original fue el edificio conocido como popularmente como "Casa de los Gatos" en la calle Pardo Gimeno (trágicamente desaparecido recientemente). De reducidas dimensiones, dio servicio al barrio hasta que su población fue tal que requirió de un centro docente adecuado a las dimensiones de Benalúa, y que estuviera en concordancia con los nuevos principios educativos establecidos por la II República, que sería el Colegio Público Benalúa (cuyo edificio también desapareció).

Asímismo, en aquellos primeros años de andadura, para suplir la falta de plazas escolares, se crearon algunas pequeñas escuelitas por el barrio, en bajos de viviendas, como la Escuela del Maestro Flores, la de Don Dionisio, la del Maestro Polo y la de Doña Carmen Albert. También hay que citar el trágicamente desaparecido Parque-Escuela de los Jesuitas.

Estas primeras escuelas fueron un edificio modélico, inscrito en una parcela ajardinada, con grandes ventanales para iluminar las aulas, en las que niños de todas las edades compartían clase.
Posteriormente, cuando su uso escolar cesó, pasó a ser una Comandancia Militar de Ingenieros, uso que mantuvo hasta su cierre, cercano al del Cuartel de Benalúa, al que estaba vinculada.

Aunque el proyecto final se diferenciara bastante en la morfología exterior (seguramente por adaptarlo a la falta de presupuesto), los rasgos básicos del proyecto original de las escuelas realizado por José Guardiola en 1889, no variaron de su primera propuesta: un edificio de orden académico, simétrico, con un cuerpo central de mayor volumen que aglutinara las funciones representativas y administrativas, y los cuerpos de las aulas en los lados, vinculados al jardín y de planta baja.
El edificio final, tuvo un cuerpo central de menor altura, pero también guardó una ornamentación similar, acorde con la arquitectura representativa de la época.

Proyecto de Escuelas para Benalúa, realizado en 1889 por José Guardiola Picó. Plano propiedad de Arturo Mollá.

El incendio de la Iglesia de Benalúa en 1931

A continuación citamos un texto extraído íntegramente del libro "Estampas benaluenses. Un templo con historia." de Federico Sala Seva, en el que narra, bajo su punto de vista, los sucesos de un día como hoy, 12 de Mayo, hace 77 años, en 1931. Aquel día se recordó durante muchísimos años en todo Alicante, y cómo no, en el barrio de Benalúa, donde ardieron la iglesia y el Parque-Escuela de los Jesuitas:

El 12 de Mayo de 1931, me encontraba en el Seminario, cursando el 2º año de Teología. Aquella mañana, nos levantamos muy preocupados, pues en la tarde anterior, desde la gran explanada de San Miguel, nos parecía ver en la lejana Murcia, densas humaredas, que según los rumores, obedecían a la quema de algunos Conventos e Iglesias. Cuando a las 8, según costumbre, después de la Misa y el estudio, entramos al refectorio para desayunar, oímos con estupor las primeras noticias de Alicante: "Han quemado el Colegio de los Salesianos..." Por desgracias, la noticia era sólo la primera Estación de un largo Vía Crucis...

Acabado el desayuno, contra la costumbre, salimos a recreo y encontramos no pocos padres de los seminaristas que firmaron lo acaecido: "¡Han quemado casi todos los Conventos y colegios religiosos de Alicante..! ¡Y la Parroquia de Elda... y una Iglesia en Novelda... y los Salesianos de Campello!"

Me impresionó la actitud de una señora, madre de un seminarista de Benalúa (Manuel Sancho Riera). Me acerqué a saludarla, porque la conocía, y sin mediar palabra, me dice:

- Veng